Hoy se conmemora un nuevo aniversario del atentado terrorista perpetrado el 17 de marzo de 1992 contra la Embajada de Israel en la Argentina, un ataque que dejó 22 personas asesinadas y más de 200 heridas y que marcó profundamente la historia de nuestro país.
Recordar esta fecha es un deber ético y cívico. La memoria de las víctimas nos convoca no sólo a honrar sus vidas, sino también a renovar el compromiso con la búsqueda de verdad y justicia frente a uno de los actos de terrorismo internacional más graves ocurridos en la República Argentina.
Desde B’nai B’rith reafirmamos, como lo hemos hecho a lo largo de nuestra historia, nuestro compromiso con la defensa de la democracia, la convivencia plural y el respeto por los derechos humanos.
La memoria activa constituye una herramienta fundamental para enfrentar el odio, el antisemitismo y todas las formas de violencia extremista que amenazan a las sociedades que desean vivir en libertad.
A más de tres décadas del atentado, el reclamo de justicia sigue vigente. La impunidad prolongada no sólo hiere a los familiares de las víctimas, sino que interpela a toda la sociedad argentina en su conjunto.
Este aniversario adquiere además una resonancia particular en el contexto internacional actual, atravesado por nuevos episodios de terrorismo y violencia que vuelven a poner en evidencia el peligro que representan las ideologías extremistas. Frente a estos desafíos, la memoria histórica se vuelve aún más necesaria. Recordar es también una forma de prevenir, de educar y de reafirmar los valores democráticos.
B’nai B’rith continuará trabajando para preservar la memoria de las víctimas del terrorismo, promover la educación contra el odio y fortalecer los principios de libertad, justicia y dignidad humana que sostienen a nuestras democracias.
Porque recordar no es sólo mirar al pasado: es asumir una responsabilidad con el presente y con el futuro.